MI PRINCESA DEL AMANECER
Cuando leas mis poemas
y encuentres unos ojos brillando,
una sonrisa capaz de iluminar mi noche
o un corazón esperando un abrazo,
quizá recuerdes quién los inspiró.
Cuando encuentres una lágrima
escondida entre mis versos,
no pienses solamente en mi tristeza;
hubo lágrimas que nacieron
porque te quise demasiado.
Fuiste aquel amanecer
que llegó cuando aún era Poeta de la Noche,
la mujer que convirtió una mirada
en cientos de versos
y un sentimiento en eternidad.
Pasaron los años,
cambiaron nuestras vidas,
y el tiempo escribió caminos diferentes,
pero nunca pudo regresar al pasado
para borrar lo que sentí.
Porque hubo un hombre
que te quiso con la inocencia de sus sueños,
con la locura de su corazón
y con la única riqueza que poseía:
sus sentimientos.
Y si algún día lees estos versos
y una antigua emoción acaricia tu corazón,
no necesitarás preguntarte
quién está detrás de ellos.
Mira hacia aquellos años,
recuerda mis palabras
y quizá comprendas por qué,
entre todas las mujeres del mundo,
solo tú fuiste
mi princesa del amanecer.
Y si entonces piensas en mí,
aunque solamente sea durante un instante,
sonreiré desde algún rincón de tu memoria…
porque significará
que después de tantos años,
uno de mis poemas
todavía supo encontrar el camino
hasta tu corazón.
— Poeta de la Dulce Pena