El poeta de la dulce pena busco por todos los sitios incansablemente a su musa y princesa del amanecer.
Al final la encontró ella estaba bellísima
Ella lo desprecio pues no lo reconoció estaba muy envejecido,
feo lleno de arrugas, muy sucio, con las ropas sucias y rotas de tanta búsqueda.
Herido en lo más hondo de su ser se volvió loco perdió la razón.
Paso por un barranco y se arrojo al vacio donde se mato.
Buscaron a su musa y princesa del amanecer, entonces ella su cadáver reconoció, eternamente lo lloro pues a su poeta mato.