Quisiera morir en tus brazos,
besando tus labios
y bebiendo su miel,
de una forma apasionada,
envuelto en el amor
que tantas veces soñé.
Quisiera sentir tu abrazo,
perderme en tu mirada
y detener el tiempo
en ese instante.
Quisiera que nuestras almas
se fundieran en un beso,
rodeadas por los más exquisitos
y finos perfumes
y fragancias de amor.
Que no existiera el mundo,
ni el tiempo,
ni la distancia,
solo tú y yo
viviendo ese último instante.
Y cuando llegara la hora,
quisiera llevarme conmigo
el recuerdo de tus labios,
el calor de tus brazos
y aquella mirada
que alguna vez iluminó mi vida.
Porque si tuviera que elegir
un último deseo,
no pediría riquezas,
ni gloria,
ni grandes tesoros.
Solo pediría
estar contigo
una última vez.