Solo soy un hombre,
sé lo que es aprender a vivir.
Me vi solo y abandonado,
aprendiendo también a sufrir.
Conocí el hambre del alma,
la soledad y el dolor,
me vi perdido en la noche
buscando una razón.
Y encontré en los poemas
mi refugio y mi cruzada.
Cuando todo parecía perdido,
la poesía me acompañaba.
Ella no borró mis heridas,
pero me enseñó a comprender
que hasta después de caer
se puede volver a renacer.
Aprendí a convertir mis heridas
en versos llenos de sentimientos,
y descubrí que, aun en la oscuridad,
podía volver a encontrarme.
Porque no soy más que un hombre
que aprendió a seguir viviendo,
y aquello que un día fue dolor
hoy lo transformo en versos.