Silencio atronador — el desenlace
La luna continúa observando.
El tiempo pasa lentamente
y la nieve sigue cayendo,
cubriendo poco a poco sus huellas.
El frío ya no parece estar fuera.
Ahora está dentro de él.
Sus manos tiemblan,
su respiración se hace más lenta,
y cada bocanada de aire
parece costarle un poco más.
Intenta mantenerse despierto.
Mira hacia el cielo.
La luna sigue allí,
inmóvil, distante, indiferente,
como si supiera que nadie vendrá.
Sus pensamientos comienzan a perderse
entre recuerdos lejanos.
Rostros.
Abrazos.
Palabras.
Momentos que creía olvidados
regresan por última vez
a su memoria.
Cierra los ojos durante unos segundos.
Solo unos segundos.
El silencio vuelve a envolverlo.
Ya no siente miedo.
Solo cansancio.
Un cansancio profundo
que le pide que deje de luchar.
La nieve continúa cayendo sobre él.
Y mientras la noche avanza,
la montaña permanece en silencio.
Nadie sabe que está allí.
Nadie pronuncia su nombre.
Nadie ve cómo, lentamente,
la vida abandona aquel cuerpo
perdido entre la nieve.
La luna sigue siendo testigo.
Y al amanecer...
solo quedará una figura inmóvil
bajo un manto blanco.
La tragedia que comenzó aquella noche
ha llegado a su final.