QUISIERA SER EL ESPEJO
Quisiera ser el espejo
donde te miras cada mañana,
para descubrir tu sonrisa
cuando aún tienes sueño
y el día empieza a despertarse.
Quisiera ser el agua tibia
que resbala sobre tu piel,
recorrer despacio tus hombros
con la ternura
de una caricia silenciosa.
Quisiera ser la suave toalla
que te envuelve al salir,
recoger cada gota
y dejarte el calor
de un abrazo entre mis brazos.
Quisiera ser tu perfume,
quedarme junto a tu cuello,
acompañarte durante el día
y regresar contigo
cuando llegue la noche.
Quisiera ser la brisa
que juega con tu cabello
y te roza la mejilla,
como ese beso inesperado
que consigue hacerte sonreír.
Y, sobre todo, quisiera
que me hicieras un lugar en tu corazón,
para compartir contigo
las cosas sencillas de la vida:
un café, una mirada,
tu mano buscando la mía
y el cariño de volver
a encontrarnos cada día.
Poeta de la Dulce Pena