Quiero dormirme mirando tus ojos,
esos ojos que brillan de felicidad,
y perderme lentamente en su luz
hasta que el sueño me lleve
a un lugar donde solo existamos tú y yo.
Quiero cerrar los ojos junto a ti
sabiendo que al despertar seguirás a mi lado,
y que la primera imagen de mi nuevo día
será tu rostro iluminado por una sonrisa.
Quiero despertarme con el dulce sabor de tus labios,
como si fueran miel derramada sobre mi alma,
y besarte despacio,
sin prisas,
como si cada beso pudiera detener el tiempo.
Quiero sentir tus labios junto a los míos,
tu respiración mezclándose con la mía,
y perderme en ese instante
en el que ya no existe el mundo,
solo tú, yo
y este amor que nos envuelve.
Y cuando vuelva a mirar tus ojos,
quiero encontrarlos llenos de pasión,
de ternura
y de ese deseo infinito de amarnos
que no necesita palabras.
Porque si pudiera elegir cómo terminar cada noche
y cómo comenzar cada mañana,
no pediría riquezas,
ni sueños imposibles,
ni una vida perfecta.
Solo pediría una cosa:
dormirme entre tus brazos,
despertarme junto a tus labios
y descubrir en tus ojos
que me amas tanto
como yo te amo a ti.