¿PARA QUÉ ME BUSCAS?
Hay, Princesa del Amanecer,
vienes para buscar al Poeta de la Dulce Pena.
Después de tantos años,
dime…
¿para qué me buscas?
Abre tu corazón
y dime la verdad.
¿Alguna vez te preguntaste
qué fue de aquel poeta
que tantas cosas bonitas te escribía?
¿Te has preguntado cuánto pudo sufrir
después de perderte?
Los años no perdonaron.
Este poeta caminó por sus infiernos,
conoció la soledad,
el dolor y las noches más oscuras.
Su luz casi se apagó.
Y quizá tú nunca supiste
hasta dónde llegó su sufrimiento.
Por eso, si hoy vuelves a buscarme,
mírame como soy ahora
y pregúntate:
¿Tan mal se sintió?
¿Tanto daño le hizo todo aquello?
Quizá entonces comprendas
que detrás de cada poema
había un corazón intentando sobrevivir.
Y que, a pesar de todo,
la pequeña luz del Poeta
todavía no se ha apagado.