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Lo que quedo de mi

Jesus Gil · 4 oct 2026

LO QUE QUEDÓ DE MÍ

Cuando te marchaste,

quedaron tantas cosas

que no supe dónde guardarlas.

El cariño que te tenía,

las palabras pendientes,

aquella ilusión

de volver a verte.

Durante mucho tiempo

miré hacia los días compartidos,

buscando comprender

en qué momento

empezamos a perdernos.

Recordé lo que entregué:

mi confianza,

mi tiempo,

mi corazo,

mi amor,

las ganas de hacerte sonreír

y ese lugar en mi vida

que llevaba tu nombre.

También recordé

todo lo que recibí de ti:

tu compañía,

tu manera de escucharme,

aquella frase que me empujaba

a escribir un poco mejor.

Después llegó el silencio.

Yo tenía tanto dentro

y tan pocas respuestas

que abrí una página

y empecé a hablar

como sabía hacerlo.

Te escribí.

A veces con ternura,

otras con rabia,

muchas con lágrimas

que caían antes

de terminar el verso.

No conseguí traerte de vuelta.

Pero fui encontrando una voz

que reconocía como mía.

La voz de un hombre

que todavía quería,

que necesitaba comprender

y que tenía derecho

a vivir más allá de su tristeza.

Quiero escribir

lo que me pasa.

Quiero decir

lo que antes callaba.

Quiero abrir la ventana

y sentir que aún hay mundo

esperándome fuera.

Si alguna vez lees mis poemas,

encontrarás lo que significaste,

lo que dolió tu ausencia

y lo que todavía siento.

También encontrarás al poeta

que siguió creciendo

durante estos años.

No sé si volveremos a hablar,

ni qué quedará entre nosotros

si llega ese día.

Hoy tengo estas palabras,

la libertad de escribirlas

y una vida

que aún quiero recorrer.

De todo lo que perdí

no he podido recuperarlo todo.

Pero cuando termino un poema

y lo leo en voz baja,

reconozco algo:

aquí sigue mi voz.

Poeta de la Dulce Pena