Las lágrimas del poeta por su princesa
El poeta soñaba con volver a ver a su princesa,
aquella que tantos años vivió en su corazón.
Mil poemas escribió para contarle sus sentimientos,
pero ninguno pudo expresar la grandeza de su amor.
Y si algún día el destino los volviera a encontrar,
sus labios guardarían un silencio atronador.
Pues las palabras se quedarían dormidas y calladas,
y serían sus lágrimas quienes hablarían por él.
Nacerían en lo más profundo de su corazón,
viajarían por su alma cargadas de recuerdos y emociones,
asomarían tímida y lentamente por sus ojos,
y correrían por sus mejillas buscando a la princesa del amanecer.
Unas caerían al suelo muriendo de desesperación,
otras formarían un océano de sueños y esperanzas.
Pero las más afortunadas, las más hermosas,
serían aquellas que su princesa del amanecer recogiera con ternura.
Y si ella le regalara una sonrisa entre sus lágrimas,
el poeta comprendería que no necesitaba más versos.
Porque el poema más hermoso de toda su existencia
sería aquel que sus corazones escribieran en silencio.