La Princesa del Amanecer y el dolor del Poeta
Todo comenzó por amor a una mujer,
que sin buscarlo me enamoró perdidamente,
entró en mi corazón y se adueñó de mis pensamientos,
con su sonrisa, su ternura y su mirada inocente.
La amé con toda mi alma,
sin condiciones, sin pedir nada a cambio,
pero mi amor no fue correspondido,
y mi corazón quedó herido y desamparado.
Sentí que mi amor fue despreciado,
que el orgullo levantó un muro entre los dos,
dejándome solo con mis lágrimas,
mis sueños rotos y mi inmenso dolor.
Mi vida se hizo pedazos,
mi corazón dejó de creer en el amor,
condenándome a errar por los campos del desamor,
buscando entre recuerdos lo que un día me hizo feliz.
Caminé por noches de infinita tristeza,
acompañado de mi soledad y mi dulce pena,
mientras mi alma gritaba en silencio
el nombre de mi amada Princesa del Amanecer.
Pero de aquel corazón destrozado
nacieron versos llenos de amor y dolor,
y entre lágrimas, recuerdos y poemas,
el Poeta de la Dulce Pena resurgió.
Y aunque la vida separó nuestros caminos,
en mi mundo de Poemas de la Noche
mi Princesa jamás desapareció,
pues allí sigue viviendo eternamente
en los sueños y el corazón de su Poeta.
Autor: Poeta de la Dulce Pena