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La memoria de una mujer

Jesus Gil · 31 jul 2026



La memoria de una mujer son los besos que recibió,

los abrazos que la hicieron temblar,

las palabras que acariciaron su alma

cuando el silencio parecía reinar.

En tus labios yo viviré,

y en tu olvido yo moriré.

Porque hay amores que nunca se marchan,

aunque el tiempo los quiera vencer.

Quisiera que ella recordara mis besos

y que jamás pudiera olvidarlos;

que al mirar la luna en la distancia

volviera a sentir mis manos.

Quisiera olvidarla

para nunca volver a recordarla,

pero el corazón desobedece

lo que la razón intenta callar.

Quisiera ser el viento

para poder huir de mí,

escapar de esta tristeza

que aprendió a vivir en mí.

Quisiera ser brisa,

y así acariciar la vida una vez más;

rozar su rostro sin hacer ruido,

besar su cabello al pasar.

Quisiera volver a vivir en paz,

sin esta guerra entre el recuerdo y el ayer;

pero cada latido pronuncia su nombre

como si no supiera perder.

Si alguna vez piensa en mí,

que no sea con tristeza ni dolor;

que recuerde aquellos instantes

en los que hablamos el idioma del amor.

Porque el verdadero amor no desaparece,

solo aprende a esconderse en la memoria;

vive en una canción, en una fotografía,

en un perfume que revive la historia.

Y si el destino jamás vuelve a unirnos,

no maldeciré lo que viví;

bastará saber que un día fui el hombre

que entregó su alma por hacerla feliz.

Mientras exista un rincón en su recuerdo,

yo seguiré venciendo al olvido;

porque quien ama con el alma

nunca se marcha del todo,

solo aprende a vivir escondido.