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La incondicional

Jesus Gil · 8 sep 2026

LA INCONDICIONAL


A Diablita divina


Hay canciones que se escuchan.

Y hay canciones que se convierten en nombres.

Para mí, «La incondicional» terminó teniendo el tuyo.


Porque cuando escucho esa canción no puedo evitar regresar

a aquellos días en los que yo todavía estaba aprendiendo

a vivir después de haberlo perdido todo.

Venía roto.

Venía cansado.

Venía de una historia que había dejado demasiadas heridas

y de un corazón que ya no sabía demasiado bien en quién confiar.

Y entonces apareciste tú.

Diablita divina.

No llegaste como una salvadora.

Llegaste como una persona que simplemente decidió estar.

Y a veces eso es mucho más importante.

Porque cuando alguien está roto no siempre necesita que le solucionen la vida.

A veces necesita solamente que alguien permanezca a su lado mientras consigue volver a ponerse en pie.

Tú estuviste.

Y por eso aquella canción adquirió para mí otro significado.

La incondicional.

Una palabra que antes podía ser solamente una palabra de una canción.

Pero que contigo se convirtió en un recuerdo.

En una persona.

En una etapa de mi vida.

En una mano tendida cuando yo estaba intentando dar

uno de los saltos más importantes

de mi existencia.


Yo no sabía qué había al otro lado.

Podía caer.

Podía estrellarme.

Podía salir bien.

Pero salté.

Y mientras aprendía a mantenerme en pie, hubo personas que estuvieron conmigo.

tú fuiste una de ellas.

Por eso existe ese paralelismo que para mí es imposible ignorar:

«La incondicional» habla de alguien.

Diablita divina fue alguien.

La canción pone palabras a un sentimiento.

Y tú pusiste presencia en un momento de mi vida.

Por eso, cuando la escucho, no escucho solamente música.

Escucho recuerdos.

Escucho aquella época.

Escucho al hombre que estaba intentando volver a ser persona.

Y, entre todas esas imágenes,

apareces tú.

Con tu forma de ser.

Con tu manera de estar.

Con esa mezcla tan tuya que hizo que terminaras siendo mi Diablita divina.

Quizá nunca supiste lo importante que podía ser para mí una persona que simplemente estuviera allí.

Pero yo hoy lo sé.

Porque después de haber conocido lo que significa perder,

aprendí a reconocer lo que significa encontrar.

Y tú fuiste un encuentro.

Uno de esos encuentros que llegan cuando no los estás buscando

y que terminan formando parte de la historia que te salva.

Por eso esta canción llevará siempre tu recuerdo.

Porque para mí

«La incondicional» no tiene solamente música.

Tiene memoria.

Tiene gratitud.

Tiene una época.

Y tiene un nombre:

Diablita divina.


Y si algún día alguien me preguntara qué significa para mí

ser incondicional, no tendría que buscar una definición.

Recordaría aquella etapa.

Recordaría a las personas que estuvieron cuando decidí saltar.

Y entre esos recuerdos volverías a aparecer tú.

Porque algunas personas pasan por nuestra vida.

Otras dejan huella. Y unas pocas, sin saberlo,

nos ayudan a encontrar el camino de regreso hacia nosotros mismos.

Tú fuiste una de ellas.

Por eso, para mí,

«La incondicional» siempre tendrá rostro.