Cuando la Princesa encontró al Poeta
La princesa del amanecer estaba buscando al poeta de la dulce pena.
Poeta de la dulce pena “donde estará” no lo encontraba
Miro detrás de un árbol y no estaba.
Debajo de una roca tampoco
En las nubes tampoco estaba.
En el reino de fantasía tampoco lo encontró
Miro en las aguas cristalinas del lago de los sentimientos
Miro por todas partes donde podía estar y en ningún sitio lo encontró.
Ya desespera pensaba que algo grave le había pasado
Caminando triste vio una lagrima en el suelo
Le llamo la atención pues parecían las lágrimas del poeta de la dulce pena
Después otra y otra las siguió hasta el bosque de las lágrimas perdidas y los corazones rotos
Allí vio al poeta de la dulce pena,
al verlo se le helo la sangre y el alma de lo que vio.
El poeta de la dulce pena en el suelo un arma de fuego humeando,
un gran charco de sangre a su lado
“Da un Grito desgarrador”,
Desesperada corre hacia el
No sabe que hacer lo abraza,
Rasga su vestido ahora manchado de sangre
Como puede hace un vendaje para tapar el sangrado.
Angustiada con un grito desgarrador pide ayuda
El poeta de la dulce pena cada vez está peor, se le va la vida.
La princesa del amanecer no encuentra explicación a lo sucedido.
Con ayuda lo lleva a un lugar seguro,
lo vela y lo cuida con todo su amor y cariño hasta que logra sanar.
El poeta de la dulce pena ya recuperado le explica a la princesa del amanecer los motivos
Penso que ya no lo quería
Se sintió solo y abandonado,
Al creer que su princesa del amanecer no lo quería.
Por eso hizo eso.
La princesa del amanecer en lugar de enfadarse y juzgarlo
Lo abrazo le dio el beso de amor más apasionado y amoroso como jamás dio a nadie.
Así le dijo mi poeta de la dulce pena,
Como no te voy a querer si eres el que le da sentido a mi vida
Si tus poemas son un canto al amor que me tienes
Si te pierdo me faltaría media vida
Entonces el poeta de la dulce pena entendió que sus pensamientos
Estaban confundido.
Se echó a llorar de vergüenza, la princesa del amanecer lo abrazo
Así su amor le demostró