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Como nacio el poeta de la noche

Jesus Gil · 6 sep 2026
Como nacio el poeta de la noche

Cómo nació el Poeta de la noche

Antes de ser el Poeta de la dulce pena, hubo otro nombre que me acompañó durante muchos años:

el Poeta de la noche.

No nació de un día para otro.

Nació poco a poco, entre sentimientos que no sabía cómo explicar, noches de soledad, pensamientos que se quedaban dando vueltas en mi cabeza y palabras que necesitaban encontrar una salida.

Empecé a descubrir que escribir era una manera diferente de hablar.

Cuando no encontraba las palabras para decir lo que sentía, aparecía un poema.

Y cuando llegaba la noche, muchas veces llegaban también los versos.

¿Por qué la noche?

Porque la noche tiene algo especial.

Cuando todo queda en silencio, desaparecen muchas de las distracciones del día y uno se queda frente a sus propios pensamientos.

Para mí, la noche se convirtió en ese momento en el que podía dejar salir aquello que durante el día permanecía escondido.

La tristeza podía convertirse en versos.

La soledad podía convertirse en una historia.

El amor podía convertirse en poesía.

Y hasta el dolor podía encontrar un lugar sobre una hoja de papel.

Así fue naciendo el Poeta de la noche.

Mis poemas eran una forma de hablar

Durante mucho tiempo quizá no fui consciente de lo que estaba haciendo.

Simplemente escribía.

Pero ahora, muchos años después, cuando vuelvo a leer aquellos poemas, descubro algo que entonces no sabía:

mis poemas estaban contando mi historia.

Algunos hablaban de amor.

Otros de tristeza.

Otros de miedo, soledad o esperanza.

Y algunos utilizaban imágenes de ángeles, demonios, batallas, muerte, luz o amaneceres.

Eran historias aparentemente imaginarias.

Pero detrás de muchas de ellas había sentimientos muy reales.

Por eso hoy estoy recuperando aquellos escritos.

No quiero borrarlos ni esconderlos.

Quiero entenderlos.

Porque cada poema pertenece a un momento de mi vida y cada momento dejó una huella.

Del Poeta de la noche al Poeta de la dulce pena

Con el paso de los años, aquel poeta también cambió.

La vida me hizo atravesar momentos que jamás habría imaginado cuando empecé a escribir.

Y la poesía también cambió conmigo.

El Poeta de la noche terminó convirtiéndose en el Poeta de la dulce pena.

No porque el dolor desapareciera.

Sino porque aprendí a mirarlo de otra manera.

La pena seguía formando parte de mis versos, pero ya no era solamente tristeza.

También estaban la memoria, la esperanza, la amistad, el amor y, sobre todo, las ganas de seguir adelante.

Quizá por eso hoy puedo mirar hacia atrás y decir:

Aquella noche que tantas veces apareció en mis poemas no era el final de mi historia.

Era solamente una parte del camino.

Y todavía quedaba por llegar el amanecer.

Y esta historia continúa...

Hoy estoy reconstruyendo mis poemas, ordenándolos y tratando de descubrir qué había detrás de aquellas palabras que escribí hace tantos años.

Algunos textos me sorprenden.

Otros me duelen.

Y algunos parecen contar cosas que entonces yo mismo todavía no comprendía.

Por eso este blog no será solamente un lugar donde publicar poemas.

Será también el lugar donde iré contando las historias que hay detrás de ellos.

Porque quizá para entender al Poeta de la dulce pena primero haya que conocer al hombre que una noche decidió empezar a escribir.

Y esa historia...

apenas acaba de comenzar.